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Hábitos para dormir al bebé
Publicado el 18 de Marzo, 2009 Rosma Sin comentarios
Cuando se va acercando la hora de dormir, es más útil entretener al pequeño con pasatiempos que le ayuden a calmarse y relajarse, evitando excesivas diversiones que aumentan su adrenalina y su nivel de excitación. En este sentido, la consigna, a partir de las siete de la tarde, debe ser de “calmarse”, con el fin de preparar al pequeño para cuando llegue el momento de acostarse, haciéndole entrar poco a poco, en un clima tranquilo y relajado. Después de los siete primeros meses de vida del bebé, la manera mejor de conseguirlo es instaurando un ritual.* Un baño caliente y perfumado
Conviene empezar el ritual para acostarle con un baño bien caliente, ya que ejerce un efecto relajante en casi todos los niños. La mejor hora es la comprendida entre las siete y las ocho de la tarde. Después se debe dar al niño la última comida del día, en una atmósfera tranquila y relajada.
* Máximo relax con un buen masaje
Frota tus manos con algunas gotas de aceite de almendras y acaricia la espalda del pequeño efectuando suaves movimientos rotatorios de fuera hacia adentro. A continuación, da la vuelta al pequeño y ponle boca arriba, sin dejar de hablarle en voz baja y suave. Una vez esté en esta posición, acaricia su carita con los pulgares, trazando una circunferencia repetidas veces.
* El placer de un cuento
Después de cenar, puedes jugar con él un ratito, no más de un cuarto de hora. Podéis estar abrazados en el sofá, es decir puedes acunar al pequeño con palabras cariñosas, cantándole alguna cancioncilla o bien leyéndole un cuento. Los cuentos suelen gustarle mucho y más si están confeccionados en tejido suave o con detalles que puedan tocar u oler.
* A partir de los 18-24 meses de edad, el pequeño se siente cada vez más interesado por las historias fantásticas de animales, magos y duendes y consiguen captar toda su atención.
Consejos Varios, Cuidados del Bebé dormir, hábitos
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Aquellos objeto a los cuales los bebés se aferran
Publicado el 10 de Marzo, 2009 Rosma Sin comentarios
De seguro algunas veces nos hemos dado cuenta bien que el niño desde bebé comienza a cogerle cariño a un objeto con el cual se sienten muy aferrados. Sobre todo cuando no está la madre o incluso para dormir.A partir de los ocho meses algunos bebés lloran y se despiertan más de lo habitual, quieren estar más tiempo en brazos y sólo desean estar con la madre. A esto se le conoce como “angustia de separación” y puede durar meses.
El principal motivo es que al comenzar a independizarse, el bebé se siente separado de su mamá, a quien hasta ese momento vio como una parte de sí, como una prolongación de su cuerpo. Estos cambios son naturales aunque conflictivos para la criatura, ya que este proceso de independencia le hace sentir desprotegido.
Para ayudar a los pequeños a superar esta etapa de su evolución, se puede recurrir a lo que los expertos en psicología infantil llaman un objeto de apego, objeto de consuelo u objeto transicional. Puede ser un muñeco, un peluche, un osito, una mantita, un camisón, una almohadita, una sábana, un cojín o un chupete; el caso es que brinda tranquilidad al pequeño. Es cierto es que cada bebé elige su objeto. Pueden ser de los más dispares. Pero será el que él elija.
Algunos psicólogos infantiles recomiendan su uso para facilitar que el niño aprenda a dormir solo y se vaya haciendo más independiente. De esta forma el objeto de apego viene a ser una especie de bastón en el que apoyarse según se van dando los primeros pasos hacia el despegue de la madre. Es decir, le recuerda al bebé a sus padres y le permite tranquilizarse con esa memoria. Por lo tanto no tenemos que alarmarnos.
Si bien es recomendable que los bebés usen estos objetos cuando a los padres les sea imposible dedicarles más tiempo, no hay que abusar de ellos. Cuando el objeto de apego limita la evolución del niño más de lo que le ayuda, es momento de intervenir.
• Arbitrario. El niño lo elige. Da igual lo que nosotros le demos, quienes tienen la última palabra son ellos. El osito más bonito del mundo puede perder ante una simple camiseta usada.
• Insustituible. Tiene que ser ése y no otro. Solamente el bebé puede decidir destituirlo por otro como objeto especial. Aunque sean similares no admitirá cambios.
• Compañero fiel. El niño no se separa de él. Lo lleva a todos lados, a la guardería, de paseo, a la cama. Si se pierde, es motivo de profunda tristeza y tendremos un soberano disgusto para suplantar la perdida.
• Olor. Tiene un olor particular muy especial para el bebé. Puede que lo haya adquirido debido a su manipulación (el bebé lo muerde, babea, abraza, duerme con él) o que tenga el olor corporal de sus padres. El mero hecho de lavarlo podría borrar esa huella, así que cuidado a la hora lavarlos.
Os podía dar más objetos muy inverosímiles para que no os extrañéis. Braguitas, almohadas, mantas, un trozo de tela …. Son ejemplos reales, no vayáis a pensar, los bebés son así de sorprendentes.
Cuidados del Bebé hábitos, juguetes
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Las rutinas o hábitos con el bebé
Publicado el 14 de Febrero, 2009 Rosma Sin comentarios
Desde que nacen los niños, los padres tienen que ser conscientes que tienen que empezar con una nueva rutina. Aunque siendo su principal beneficio hacer que el niño se sienta seguro del mundo que lo rodea, pero ¿cuándo se debe iniciar a nuestro hijo en las rutinas?, es una pregunta muy frecuente en los padres.La respuesta es desde que nacen aunque nos parezca un bebé pequeño que no va a entender, una estimulación realizada por los padres para crear rutinas, irá creando el ambiente para que el bebé se vaya adaptando. Siempre se recomienda hablarle y narrarle todo al bebé, pronto se verá que él puede comprender; igualmente sucederá con las rutinas, porque así ellos no las puedan realizar por sí mismos, las rutinas se irán incorporando a su día a día, y cuando su desarrollo físico se lo permita, podrán realizarlas por sí mismos de manera natural.
Por ejemplo con la rutina o el habito del dormir, desde que el bebé es un recién nacido debe realizarse los mismos pasos todos los días: decirle que le va a poner su pijama, mientras lo hace vaya hablándole como si le entendiera, lo bien que le quedara, lo guapo que estará, cantarle una canción de cuna, mientras lo mece un rato para finalmente colocarlo en su cuna.
Conforme vaya creciendo y entendiendo, puede cambiarle los temas de conversación, adicionarle alguna actividad como contarle un cuento, cantar juntos una canción suave, etc. Se trata de que su hijo se acostumbre a que todas esas actividades signifiquen que se va a descansar y lo vaya entendiendo como una rutina.
Incorpore hábitos en la vida de su bebé, pueden ser. A la hora de vestirlos, a la hora de comer, a la hora de dormir, a la hora de pasear, a la hora del baño. Cuando estén más grandes y puedan hacer más actividades podrá incorporar más rutinas.
Lo importante es que el bebé se vaya familiarizando, tanto con la voz de la madre como con los hábitos diarios.
Consejos Varios, Cuidados del Bebé dormir, hábitos, rutinas del bebé
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