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Embarazo y actividad física
Publicado el 28 de Mayo, 2010 Elisa Sin comentarios
Vivir la llegada del bebé de una manera natural, feliz y saludable, es el anhelo de toda mujer. En la actualidad las mujeres deciden tener su primer hijo a partir de los 30 años o más.Si bien es cierto, que muchas preocupaciones sobre la salud del bebé tienen algún fundamento, no es menos cierto que se ha comprobado que muchos problemas están relacionados de manera directa con la falta de forma física de la madre antes y durante el embarazo. Esto significa que diversos hábitos de vida que la mujer debería tener en cuenta al buscar el embarazo, son pasados por alto, siendo esenciales para un buen desarrollo de la gestación.
La alimentación equilibrada: Aumentar la ingesta de ácido fólico, no beber alcohol en exceso, no fumar, realizar actividad física, llevar una vida social activa, estar más tiempo al aire libre, son situaciones donde tanto el cuerpo como la mente encuentran un equilibrio y armonía. Se debe tener en cuenta que con el embarazo la mujer experimenta muchos cambios fisiológicos y también físicos que deben poder sobrellevarse de la mejor manera posible.
El aparato cardio-respiratorio: Con el embarazo el consumo de oxígeno aumenta y la respiración comienza a hacerse más dificultosa porque el diafragma se eleva empujado por el útero. También suele producirse congestión nasal y muchas veces hemorragias nasales por el aumento de estrógenos. El corazón sufre un desplazamiento hacia la izquierda y hacia arriba produciendo un marcado aumento del volumen sanguíneo. Muchas veces se puede padecer de anemia y formación de várices o edemas.
El sistema músculo-esquelético: Con el avance del embarazo se genera un aumento progresivo de la curvatura “lumbodorsal” de la columna y esto produce molestias. Este problema tiene origen por el aumento del volumen del vientre, que desplaza el centro de gravedad del cuerpo hacia atrás, obligando a la embarazada a mantener su cadera de forma distinta a la normal, lo que provoca una sobrecarga en la musculatura de la espalda que puede producir desde lumbalgia hasta ciática.
Teniendo en cuenta estos factores la realización de actividad física durante el embarazo trae aparejados muchos beneficios como por ejemplo:
- Una mejora en el tono muscular: Esto ayuda a corregir la mala postura, disminuye la ansiedad, depresión e insomnio y aumenta el bienestar psicológico de la mujer.
- Se eliminan mayor cantidad de líquidos: Con esto se logra un balance calórico conveniente.
- Normalización de la tensión arterial: La actividad física colabora a que la presión arterial se mantenga en niveles correctos.
- Diabetes gestacional: Con el ejercicio se logra una protección frente a la diabetes gestacional, que es la elevación de manera transitoria de los índices de glucosa como respuesta al descenso de insulina durante el embarazo.
- Equilibrio y coordinación: Con la actividad física se consigue tener una mayor coordinación de movimientos y un mejor equilibrio.
- Relación bebé-mamá: El ejercicio en las embarazadas tiene también como objetivo el dar inicio a una relación única entre madre e hijo en un espacio de calidez y ternura. Es conveniente que también realizar ejercicios de relajación y respiración que ayudarán en el momento del parto.
El embarazo no es un obstáculo para practicar ejercicio, sin embargo, debe establecerse un criterio de individualidad para recomendar el tipo de actividad física a realizar.
Deberá tenerse una completa valoración hecha por el médico quien tendrá en cuenta edad, ocupación, antecedentes obstétricos, tiempo de embarazo, nivel del estado físico y estado nutricional de la mujer.
Los ejercicios recomendados son los del tipo aeróbico, porque en ellos se utilizan varios grupos musculares, puede ser caminar, nadar, bicicleta estática, trotar, o una rutina hecha en el gimnasio, siempre teniendo en cuenta no excederse de su capacidad máxima.
Pautas a tener en cuenta:
- Estiramiento y calentamiento de músculos y articulaciones adecuado, entre 5 y 10 minutos.
- Ejercitación por 15 a 30 minutos.
- Disminuir de forma paulatina la velocidad del ejercicio.
- Cuidar la frecuencia cardiaca: Se recomienda al iniciar la actividad estar en un 50% de su frecuencia cardiaca máxima, no sobrepasando el límite de seguridad que es de 70% de la frecuencia cardiaca máxima y que no sea superior a 140 latidos por minuto.
- Frecuencia de actividad física: Mínimo 3 veces por semana por un lapso de 20 minutos. Durante el segundo trimestre puede mantenerse la actividad disminuyendo el ritmo.
- Temperatura corporal, no debe exceder de los 38º C
- Anormalidades, se debe detener la actividad ante cualquier anormalidad o dolor, mareo, náuseas o problemas respiratorios.
- Monitoreo profesional, es aconsejable realizar actividad física bajo el control de un profesional como por ejemplo un profesor de gimnasia, que indicará el tipo de ejercicio más recomendable y hará un monitoreo constante.
- Ejercicios contraindicados, no pueden practicarse deportes de contacto, buceo, ejercicios que impliquen torsiones o saltos de altura.
La embarazada que realiza actividad física se encuentra más preparada para dar a luz sin miedos ni ansiedades, se siente más fuerte y en mejores condiciones tanto emocionales como físicas para la llegada del nuevo ser.
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